Vuelos baratos que terminan en una historia de horror

Yo fui un viajero muy asiduo, de esos que no dejaban de buscar los vuelos baratos ni porque ni siquiera tuviera dinero en la tarjeta. Comencé a viajar desde que era muy joven y el amor siguió durante muchos años. Sin embargo, llevo un par de años que no vuelo y, aunque viajo por tierra, siento que he perdido muchas oportunidades de conocer cosas que no hubiera podido conocer más que con un vuelo.

Sé que no siempre debes echar a otros la culpa de tus problemas, pero en esta ocasión, realmente no es mi culpa. Les contaré la historia que viví en el peor vuelo de mi vida y que hizo que ahora le tenga temor a los aviones.

En el 2009, estaba volando en Sabean Air, que ya no existe y no tengo duda de por qué, Desde Lausanne a Helsinki. Este vuelo no toma demasiado tiempo. Si no mal recuerdo, son sólo 2 horas de viaje. Al inicio, el viaje fue bastante agradable y tranquilo. Una de las aeromozas me dio un té caliente y pude comenzar a leer mi libro. De repente, nos encontramos con una turbulencia muy fuerte que nadie se esperaba y el té se derramó sobre toda la ropa. Como sea, esto no me preocupó demasiado. Las turbulencias suelen ser algo común y sin demasiado riesgo o peligro.

Sin embargo, luego la turbulencia comenzó a ser tan fuerte que incluso me levanté un poco de mi asiento, como cuando vas a uno de esos juegos mecánicos o a una montaña rusa muy potente, incluso con el cinturón de seguridad bien puesto. Pero ahí todavía no sentía el pánico que hizo que no quisiera volverme a subir a un avión. De hecho, no fue la turbulencia lo que me hizo detestar los aviones. Fueron mis compañeros de viaje, es decir, los pasajeros del vuelo.

Verán, se trataba de mi primera experiencia en una masa completamente histérica. Era de miedo, de verdad. El hombre que estaba junto a mí, comenzó a rezar con un fervor que nunca he visto en mi vida, y el del otro lado, se aferraba al asiento de enfrente como si su vida dependiera completamente de ello. Todos parecían estar preparándose para morir, incluso las aeromozas que fueron hacia sus asientos y comenzaron a actuar como desquiciadas. De verdad, era una situación que nunca me habría esperado y que definitivamente nunca había vivido. Realmente, era desesperante y angustiante en cualquier punto de vista.

La turbulencia se mantuvo durante casi todo el recorrido y terminó sólo cuando estábamos a punto de aterrizar. El shock que tuve era tan grande que realmente no puedo recordar nada sobre el aterrizaje y cómo le hice para llegar a mi casa. Después de eso, no me he subido a un avión más que en contadas ocasiones, y siempre temiendo un poco el momento en que haya una turbulencia y se vuelva a repetir la situación. He comenzado a trabajar para aliviarlo un poco y pronto tendré mi vuelo de prueba a ver qué tal.

Recomiendo fuertemente que, si tienes algún problema con las fobias a los vuelos, consultes diferentes páginas de internet, pues dan ayudas realmente espectaculares. Creo que, aparte del psicólogo, es lo que más me ha ayudado a ir superando mis temores.

Espero que la próxima vez, me toque un vuelo sin turbulencias o querré estar gritando durante todo el camino, incluso si nadie más está aterrorizado. Aunque, con un poco de suerte, no pasará nada y poco a poco lograré salir adelante de esa experiencia tan traumática para mí. Así como llegar sano y salvo a mi destino.