René Escobar: emprendedurismo como propósito de vida

 

Cuando se trata de explorar nuevas formas de emprendedurismo, las palabras sobran. René Escobar es consciente de que para para cambiar las cosas lo que se necesita es actuar. “Hacer” es un verbo que adquiere otra dimensión en un mundo cada vez más competitivo, y personas con visión como René Escobar lo toman con mucha seriedad. ¿Por qué? Simple, puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Muchas son las personas que se quejan de suerte, pero es apenas un pequeño puñado de ellos los que se deciden a actuar y a cambiar su situación. Quejarse es sencillo y está reservado para los débiles y para los que no se comprometen del todo con las causas que persiguen, de hecho ésta debería ser la última alternativa que toda persona exitosa recomendaría para hacer notar un problema. “¿Qué puedo hacer yo solo, si soy un hombre nada más?”, se preguntan muchas personas,  muchas veces en lo más profundo de su ser. Sin embargo, hay que mencionar que los hombres que han cambiado la faz de la historia de la humanidad también eran hombres, como nosotros, con la pequeña diferencia de que tomaron ventaja de cada oportunidad que se les presentó en la vida y las hicieron algo grande, algo que repercutió en la vida futura.

Ser un espectador es más fácil que ser actor; la comodidad del asiento nos hace creer estables o seguros. Tal vez es cierto, pero también es la limitante más importante que frena las capacidades humanas. Subir al escenario y enfrentar a todas las miradas inquietas, algunas lacerantes, otras benevolentes, no es para todos porque no todos se atreven a ser juzgados, a fracasar y/o levantarse. Afortunadamente en México mentes brillantes y trabajadoras como la de René Escobar, joven fiscalista radicado en  la Ciudad de México, están en un punto de auge y propagación. Esto es beneficioso si se toma en cuenta de que la influencia positiva que son capaces de provocar puede hacer de una simple llama de vela un incendio voraz.

Este empresario contagia su entusiasmo. Lo mismo se da tiempo para ser un gran padre de familia como también para practicar deportes acuáticos. Es un hombre que se da el tiempo de soñar, de hacer, de ayudar a los demás. “El éxito es un pan que se tiene que convidar con los demás para alimentar un hambre constante, una por ser mejor, presente en todos los hombres pero que muy pocos se atreven a mencionar”, dice Escobar Bribiesca.