Los accidentes más sonados de los deportes extremos

Hay muchas personas que son realmente adictas a ese sentimiento de adrenalina que se desata en el momento que sientes fuertes corrientes de aire en la cara o de alcanzar velocidad verdaderamente inimaginable, y justamente son estas las personas que dedican su vida entera a la práctica de distintos deportes extremos. Competencias de todos estos deportes, como por ejemplo son los X Games o el Core Tour, que es común que estén totalmente llenas de atletas que viven con el propósito de poder sentir estos golpes de adrenalina que comentaba, para hacer piruetas en sus distintas disciplinas y alcanzar alturas inimaginables. Desafortunadamente, estas personas tan aventuradas también han sido víctimas de algunas lesiones que nosotros ni siquiera nos podríamos imaginar, siendo algunas hasta fatales, y todo por poder sentir ese golpe de adrenalina.

El primer accidente que les comentaré a continuación es el de Caleb Moore, que es un hombre que vivía para pasar la vida entera en su moto de montaña. Para su mala suerte, durante un prestigioso torneo de invierno efectuado en Aspen, Moore protagonizó un choque verdaderamente espeluznante, lo que tuvo como consecuencias su traslado hacia el hospital más cercano para entrar directamente a terapia intensiva. Moore, que apenas tenía 25 años de edad, comenzó a presentar problemas del corazón debido al accidente que les acabo de comentar, mismo en el que terminó siendo aplastado por su moto cuando intentaba dar un giro hacia atrás y aterrizar, cosa que provocó que perdiera la vida no mucho tiempo de que se presentara el accidente.

Ahora, vamos a hablar de Jeb Corliss, que era un deportista con muy alta reputación, pero él en otra disciplina, la del salto base. Jeb fue víctima de un terrible accidente, pues chocó contra algunas rocas a una velocidad aproximada de 120 millas por hora en uno de sus tantos saltos, el cual hizo en Sudáfrica en el año 2012. Corliss, que en ese entonces tenía treinta y seis años, era famoso debido a que tenía ya amplia experiencia en el área al haber juntado más de 1000 saltos en lo que llevaba de carrera, haciendo algunos de estos saltos desde algunos edificios bastante importantes a nivel mundial, como lo es la Torre Eiffel o el puente Golden Gate. En su salto en el continente africano, el mismo Corliss comentó que estaba seguro que ese iba a ser el salto que iba a terminar con su vida. Después del salto, el mismo Corliss comentó que una parte de sí le decía que siguiera volando, que todo saldría bien, mientras que otra parte de él pensaba en que no había razón para jalar el paracaídas, pues, de igual forma, iba a terminar muerto. Posterior al accidente, Corliss dijo que este accidente no lo iba a detener y él iba a seguir saltando, pues eso es lo que él sabía hacer mejor.

Finalmente, les hablaré de otro caso muy sonado, el de Kevin Pearce, que era un snowboarder que tuvo que pasar largos años de su vida lejos de la tabla y de hacer lo que le gustaba debido a una terrible lesión que sufrió su cerebro durante un concurso. En el año 2009, Pearce entró en un profundo coma luego de haber golpeado su cabeza intentando hacer una pirueta de gran complejidad. Luego de lo que pasó, se pensaba que Pearce nunca más iba a poder practicar este deporte, y, de hecho, varios doctores decían que Pearce ni siquiera iba a ser capaz de volver a hablar. Luego de luchar por 2 años en sus tratamientos de rehabilitación, pudo volver a hablar, pero no sólo eso, también pudo volver a practicar el deporte que tanto quería.